trama de una novela

Cómo crear y mantener la tensión narrativa en tu novela negra

¿Quieres que tu lector/a no pueda parar de leer tu novela? ¿Que aunque sean las tres de la mañana y al día siguiente tenga que madrugar prefiera sacrificar horas de sueño y saber cómo acaba tu historia? ¿Que siga leyendo en cada minuto que tenga libre?

Si tu respuesta es sí, te contaré el secreto: tienes que mantener la tensión narrativa a lo largo de toda la trama de una novela.

¿Y cómo lo consigo?, te preguntarás.

Saca la libreta, que te cuento como lograrlo:

1.  Aprovecha la presentación de tus personajes

Piensa, por ejemplo en Diez negritos, de Agatha Christie. En el primer capítulo nos presenta a los protagonistas, nos cuenta que unos van en tren, otros en coche, otros en barco, pero todos han recibido una carta que los cita en el mismo lugar, la Isla del Negro.

En unas pinceladas, nos dice quiénes son, a qué se dedican; pero no solo eso. Con un par de referencias a su pasado, nos deja entrever que todos guardan un secreto.  Ahí la autora nos ha atrapado con las ganas de saber cuál es y por qué todos tienen el mismo destino.

2. Dosifica la información a lo largo de la trama

Nada peor que el lector intuya quién es el asesino en las primeras cincuentas páginas porque has facilitado tantos detalles que no hay duda de que es el culpable. A menos que tú lo decidas así, por supuesto.

Si no es así, es primordial dosificar la información que vas a dar sobre tu villano, de forma que tu detective protagonista y el lector o lectora lo descubran al mismo tiempo. Pequeñas pinceladas aquí y allá en la trama, consecuentes con el personaje, para que, cuando se sepa quién es, tu lector/a perciba que todo encaja y se pregunte cómo no se dio cuenta antes.

Fíjate que digo dosificar y no ocultar. No puedes dejarla toda para el final. Nada más frustrante que un asesino salido de la nada para resolver todas las tramas y subtramas que has creado a lo largo de tus páginas.

3 No todo es matar (o morir)

Un buen modo de mantener la intriga es que en tu novela siempre estén sucediendo cosas. Con esto no me refiero a que haya un asesinato en cada página o a que tengas que crear cincuenta personajes, todos actuando al mismo tiempo y volviendo loco a tu lector/a.

La trama central, por supuesto, será descubrir y capturar al asesino; pero  él o ella, tu detective, y el resto de personajes que les rodean tienen un presente, un pasado y unas circunstancias; quizá tengan familia, estén  casados o vivan solos. A través de escenas que no son de investigación propiamente dicha, puedes contarle al lector sobre ello, sus miedos, por qué hacen lo que hacen…;

En un thriller, basta con unas cuantas pinceladas para recrearlos, porque lo que prima es la acción. Pero la novela negra es una novela de personajes. Necesitan ser reales para el lector, que empatice (o lo contrario) con ellos, que le resulten verosímiles.  A través de diferentes situaciones, puedes ir contándoles su historia, que, bien manejada, aumentará la intriga del lector para saber qué les ocurrió, por qué son así, etc.

tensión_narrativa_novela

3. No lo cuento, lo hago.

Esta frase del genial Goyo Jiménez, uno de mis humoristas favoritos, se puede parafrasear y aplicar a la escritura: No lo cuento, lo muestro, un recurso esencial para mantener la tensión.

Imagina que tu detective protagonista sufre claustrofobia. Si le cuentas al lector en las primeras páginas que cuando era pequeño se quedó encerrado en un sitio estrecho, se acabó el misterio. Pero si al entrar en el ascensor tiene que hacer ejercicios de respiración para manejar la ansiedad o prefiere subir veinte pisos en un rascacielos antes que utilizar el elevador, en la mente del lector comienzan las preguntas: ¿Por qué ? ¿Qué le ocurrió? Si tu personaje, además, se niega a comentarlo al principio, tu lector quedará aún más intrigado y con ganas de saber más.

4. Los imprevistos en la trama de una novela

En tu novela, como en la vida, tienen que surgir imprevistos.  Piensa que tu lector/a siempre intentará deducir qué va a ocurrir en la página siguiente, quién es el asesino, quién va a morir después o no…;  Crea giros y situaciones que rompan esas deducciones lógicas, sorpréndele con un evento inesperado, una prueba nueva…

Pero no te lo saques de la manga. Todo debe tener un por qué. Aunque no lo expliques en el momento del giro imprevisto, sí debes hacerlo después; y siempre debe ser consecuente con tu historia y tus personajes.

 

5. Dale aire a tu lector

Cuando un lector comienza una novela negra o policíaca, cuenta con que no adivinará la identidad del asesino hasta el final o, en el caso de que decidas que la conozca desde el principio, no le atraparán hasta el final. Esa es la columna vertebral de tu historia sobre la que se entrelazan el resto de tramas.

Pero no cometas el error de hacer lo mismo con todos los interrogantes que planteas desde el principio. De hacerlo, el lector se acabará cansando, ahogado en incertidumbre. Lo mejor es ir respondiendo unos interrogantes y creando otros.

Siguiendo con el ejemplo de nuestro protagonista claustrofóbico, si en la página 200 aún no has explicado por qué,  se hartará de verle respirar profundo y  pondrá los ojos en blanco cada vez que pulse el botón de llamada de un ascensor. A estas alturas, ya debe saber que le secuestraron durante un caso y le encerraron en un maletero, por ejemplo, lo que plantea nuevos interrogantes:  a quién estaba investigando, como salió de aquel embrollo…

 

6. Juega con el ritmo de la narración….

No escribes igual una descripción que una escena de acción. En la primera utilizas frases más largas y verbos descriptivos y ralentizas un poco el ritmo, aunque no te pases, como te explicaré después.

Pero si tu escena es de acción, utiliza verbos de acción y frases cortas. Quizá sea la víctima huyendo del asesino, quizá el o la detective persiguiéndole. Da igual. Hazlos correr hasta que se les salgan los pulmones, saltar, apartar las ramas ante su paso, tropezar, caerse, rodar, levantarse, saltar obstáculos, correr sin casi mirar atrás, afinando al oído para saber dónde está su perseguidor…; tienes que conseguir que tu lector corra con ellos.

Por ello es importante que, aunque sea una acción, tenga un contexto. Si están en un bosque, las hojas crujen, el frío de la niebla se te mete en los huesos, el suelo es irregular y está resbaladizo por las hojas muertas, exhalan vaho al respirar…; Si están en un almacén, se escuchará el eco de las pisadas, tendrán que adivinar por dónde van si no hay mucha luz…, todo al ritmo de la acción.

 

7. Pero no lo ralentices demasiado

Como te he dicho, jugar con el ritmo también puede implicar dilatar alguna escena para aumentar el suspense, pero hay que mantener el equilibro para no lograr el efecto contrario.

Imagina que nuestro detective llega al sótano donde se esconde el asesino, que le está esperando. Ahí el corazón de tu lector/a se acelera. Pero en lugar de acción, se encuentra con diez páginas en que le describes cómo es ese sótano. Acabas de matar el suspense y cargarte la tensión.

Prolongar una escena en el tiempo no significa que tus personajes deban permanecer estáticos. Puedes hacer que el asesino siga al detective mientras este registra el sótano, o que lo espere detrás de una trampa que ha preparado para atraparle…; juega con los puntos de vista, mueve a los personajes, acércalos al abismo…, y vuelve a acelerar el ritmo.

 

lector_aburrido

8. Cuidado con el exceso de documentación

Te has pasado semanas o meses documentándote para tu libro; tienes un montón de información y quieres que el lector sepa todo el esfuerzo que has dedicado a ello. Hasta ahí estupendo. Pero no le vomites todo lo que sabes en cada paso. Hay mucha diferencia entre ambientar al lector en la sala de autopsias y describirle uno cada minúsculo detalle de la sala de autopsias, tal como lo tienes anotado en tu cuaderno.

El arma de Chéjov

¿Cómo elegir? Recuerda  el principio del arma de Chéjov:  «Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí».

Da los detalles necesarios para una buena ambientación y los que sean relevantes para tu historia. De lo contrario, ralentizas el ritmo, matas la intriga y el interés de tu lector/a. Quieren que les informes, no que les cuentes todos los instrumentos que utiliza el médico forense para realizar la autopsia, aunque sea tu protagonista. El lector sabrá que te has documentado bien sin necesidad de extensas y detalladas explicaciones a cada paso.

Es una queja que se escucha en muchos lectores. No olvides que el trabajo de documentarte es tuyo, para que tu novela sea veraz, no para presumir de conocimientos ante tu lector.

 

Con estos consejos, conseguirás que tu lector sea de esos de «solo un capítulo más», para después darse cuenta de que llevan medio libro y lleva horas leyendo sin casi darse cuenta.

Otros artículos que te pueden interesar:

¡Me acojo al habeas corpus!

10 claves para escribir una escena de juicio que enganche a tu lector

Copycat killer: imitando al asesino

Sin Comentarios

Publicar un comentario